
escenario principal. foto por ernesto eehler
segundo y último día siguiendo las andanzas de nuestro amigo a la distancia e intentando saber el por qué mucho de lo que me muero por ver para él son sólo decepciones en forma de sonido desganado, ruido de más y performances paupérrimas. la fecha es sábado 19 de julio del 2008, y entre las mejores presentaciones del día –según dog man star- están las de edwyn collins, blondie y the verve. ¿vólverá?
la primera parte de este especial haciendo click aquí.
algo bueno bajo el sol
el segundo día de festival se vislumbraba como una jornada de posibles sorpresas y oportunidades únicas; la jornada se iniciaba con la puesta en escena del grupo paralelo de genis (astrud), hidrogenesse, a eso de las 6 de la tarde en una carpa inusualmente poblada con el termómetro pasando de los 40 grados. qué decir de hidrogenesse. básicamente que mejor tomarnos su música como una broma.
era hora de salir de la carpa y enfrentarse al calor de julio para ver el entrañable concierto de edwyn collins, ex–orange juice, que tras dos hemorragias cerebrales y dos años de rehabilitación, volvía a los escenarios, apenas sin habla y hemipléjico, pero rodeado de excelentes músicos y con una voz sorprendentemente buena pese a su mal estado.

edwin collins. foto por albert uriach
tras edwyn collins, era el momento de pasar a ver a uno de los grandes del pasado, que no del presente, ian brown, sabiendo que mani, el grandísimo bajista de stone roses, tocaría horas después con primal scream, y elucubrando qué pasaría si apareciera mani en escena. tras varios temas, tediosos, de ian brown en solitario, en efecto, apareció mani en escena para ponernos nostálgicos con himnos pasados, himnos firmados por stone roses, firmando otro de los mejores momentos del festival, coreando, en medio del polvo y la grava del piso, ‘i am the resurrection’.
después de ian brown, uno de esos largos periodos de tiempo muerto antes de divisar la figura de nick cave, pero sin los bad seeds, y con su grupo grinderman, en escena. y nada más decepcionante. nick cave nos mostró un concierto sucio, al más puro estilo de sus inicios, lejos de la elegancia, decadencia y oscurantismo de sus grandes bad seeds, y nos hizo pensar cuán lícito es tal despropósito siendo una estrella del rock tan grande como es.

grinderman. foto por commonpeoplemusic.com
más vale una vieja conocida…
era hora de ver qué se cocía en uno de esos grupos que uno tiene curiosidad por ver. hablamos de los chicos de debbie harry, toda una rockera a sus 63 años, blondie. y para el asombro absoluto de todos los asistentes, ya fueran fans declarados o no, presenciamos el mejor concierto (junto a mogwai) de todo el festival. absolutamente inmenso. 45 minutos con el acelerador a fondo, hit tras hit, himno tras himno, hasta culminar el concierto con ‘atomic’, clímax absoluto del setlist y ‘the tide is high’. la ovación más merecida y gustosa por parte del respetable en los dos días del festival. desde ese momento, todos amamos un poco más a debbie harry, que con su sola presencia en un escenario, es capaz de meterse al público en el bolsillo de sus shorts rojos.

blondie. foto por albert uriach

interpol. foto de commonpeoplemusic.com
solapándose con el último tema de blondie, apareció interpol en otro de los escenarios, en su primera presencia veraniega en nuestro país. los neoyorquinos ofrecieron un repertorio pobre, quizá no muy adecuado para un festival de verano, basado en el mediocre our love to admire, y salpicado por momentos de inspiración de sus otros dos álbumes. en la ejecución estuvieron fallones, llegando a interrumpir ‘obstacle 1’. no fue el mejor concierto que pudimos presenciar, ni mucho menos de la genial banda de paul banks.
de nuevo debíamos visitar el escenario donde nos habíamos quedado boquiabiertos con blondie para ver cómo se comportaban maxïmo park, grupo que fue de más a menos con su segundo álbum, our earthly pleasures. y al igual que kaiser chiefs, pero eso sí, con un talento infinitamente superior, éste no es el momento adecuado para ver un concierto suyo. los mejores momentos obviamente, corresponden a su primer álbum, a certain trigger. el resto, monótono, invitaba a acudir a la docena de metros cuadrados de césped a reponer fuerzas.
cuando un retorno es el principio del fin
ya de madrugada, podíamos vislumbrar el ocaso del festival, y lo hacíamos con el retorno de una de las grandes bandas de los 90’s (no olvidemos que son mucho más que urban hymns), the verve, con la formación original. ofrecieron un concierto excelente, con los temas que todos esperábamos, y además, de propina ‘this is music’ de a northern soul, y su nuevo single que sonó inesperadamente bien. ni qué decir tiene que los temas más coreados fueron ‘lucky man’, ‘sonnet’, ‘the drugs don’t work’ y evidentemente, ‘bittersweet symphony’. todos aquellos que nunca antes habíamos presenciado un concierto de the verve, vimos como richard ashcroft mueve a sus seguidores como nadie. como pez en el agua en un escenario.
el punto final lo puso primal scream, que con el respetable en un estado etílico espectacular. quizá no se dio cuenta del tedio que dieron estos dinosaurios. primal scream es un grupo lo suficientemente grande como para dejar de ser tan pretenciosos. un grupo de su categoría no debe dar un concierto tan monótono, hasta el punto que los temas de screamadelica parecían del xtrmntr y temas como ‘accelerator’, un absoluto subidón de adrenalina, pasaron tan desapercibidos como una gota de agua en el océano pacífico.
ya no había razón para permanecer ni un minuto más en ese lugar impío. los cada vez más numerosos (incomprensiblemente) dj’s de música basura en general nos empujaban a abandonar, por otro año, el summercase, a cortarnos la pulsera de plástico barato y a archivar en nuestra memoria tantos momentos de inspiración como de desesperación. hasta el año que viene, que volveremos a bañarnos en polvo


























