Un sugerente acto de presencia que suena como un susurro, un entramado entre música de cámara y pop rock de tintes góticos, un paso más en la evolución de Faris Badwan y un proyecto con una personalidad tan fuerte como el recuerdo que deja esta canción.
Hace años que espero poder ver en concierto a los Foo Fighters, y mientras tanto Nathan Williams y su banda Wavves hace algo más interesante que sólo esperar y nombra a su histriónico vocalista en un nuevo track que extiende su recordable tonada hasta donde las distorsiones lo permitan.
Un track instrumental que bien hubiera podido ser un perfecto single pop rock y al final es una especie de minisoundtrack para aquel atardecer veraniego ya lejano en el tiempo y al que nunca volveremos. Ideal para cualquier estación del año.
Un día hace menos de un lustro, Axel Willner a.k.a. The Field se convirtió en un referente del techno europeo; lo difícil es mantenerse dicen, y este DJ ocasional proveniente de Estocolmo se mantuvo lanzando algunos tracks y un álbum en el que beats repetitivos y atmósferas suavemente recargadas conformaron la personalidad de The Field, que en su tercer álbum sigue esa obsesiva búsqueda de la perfección a través de drones de fácil escucha. En la repetición está el gusto.
Esto es 1983. Sin preocuparse por disimular sus influencias, el primer álbum de este proyecto unipersonal podría recordarnos a grupos como R.E.M., Aztec Camera, U2, Echo and the Bunnymen ú algún otro grupo que haya lanzado algún álbum en 1983; pero apenas escuchamos los primeros toques de sintetizador y las vocales a medio camino entre lo industrial y lo new wave comenzamos a recordar a Ultravox, Depeche Mode, Giorgio Moroder, Gary Numan y algún revivalista actual como Tiga ó Calvin Harris. Recordar es volver a escuchar.
Algo como para colorear un frío y robótico sunset imaginario. Con algo más de inmediatez que el promedio de canciones que componen Galactic Melt, Com Truise y su utópico sueño de ser un ídolo de sintetizadores a los que el paso de los años hace sonar cada vez mejor.
Han pasado más de veinte años de aquella canción de Chris Isaak y aquel video ensoñador que nos dejaba una imagen idealizada de lo que debe ser tener un romance perdido en alguna playa. Ernest Greene a.k.a. Washed Out revive el track en un ambiente synth en el que Helena Christensen ya no está y vemos el ocaso como un lindo recuerdo de lo que alguna vez pasó.
Habiendo escuchado varió álbumes de The Fiery Furnaces y ya familiarizado con su eclético sonido; era de esperar que Eleanor Friedberger, una de las mitades del dúo, tratara de ir por otros rumbos más personales y simples. Lat Summer, su primer álbum solista, empieza así, rememorando el sol de California y viendo las dificultades de vivir en la gran manzana con algo de optimismo; temática que con alguna que otra variante, seguirá a lo largo de este álbum. Siempre es bueno cambiar de aires…
(Foto: Jenelle Rittenhouse)
Más de seis minutos que en otros cantautores sonarían interminables y monótonos, son para Cass McCombs un juego entre frases que resuenan por un largo instante y tibios rasgueos que dan forma a una canción de aquellas que cumplen con su imaginaria función de single personal para quienes la disfruten. Apenas algunos meses despues del lanzamiento de Wit’s End (2011), un nuevo disco (el séptimo) de este californiano nos espera, y viceversa.
Como siempre, la ociosidad pudo más que mis ganas de postear esta pequeña lista con mis discos favoritos de la primera mitad del 2010. Aún así, y mucho antes de que empiezen a salir las listas con lo mejor del 2011, les dejo esta selección con mis diez discos favoritos -ya había publicado una lista con mis diez canciones favoritas- de los primeros seis meses del 2011: