
que la fabulosa banda argentina formada en 1985 los fabulosos cadillacs retorne luego de algunos años de silencio era algo tan natural de confirmarse como que vicentico saca correctos pero no extraordinarios discos solistas, que no existe actualmente en argentina -¿babasónicos? ¿el otro yo?- otra banda que tenga la repercusión y calidad que ellos tuvieron hasta hace algunos años, y que en latinoamérica la palabra "nostalgia" tiene a veces una connotación muy distinta de la que tiene en verdad.
la introducción para la mayoría de sus seguidores -los de verdad, no los que sólo recitan matador y mal bicho en algún bacanal- es su compilado vasos vacíos (1994), compilado de su primera época y que nos dió a conocer la tremenda ‘matador’, hit eterno que hasta hoy se baila y que debe de ser uno de los 10 temas en español más importantes de la historia; pero desde ahí los fabulosos cadillacs nos dejaron una historia que hoy cuenta más como un conglomerado variado de historias, estilos, culturas y conceptos que como una evolución propiamente dicha: desde el fiestero single mal bicho (de su álbum rey azucar de 1995) los fabulosos cadillacs se las arreglaron para dejar una estela desconcertante y que ya poco tenía que ver -salvo el ánimo fiestero de siempre- con sus primeras referencias a madness y the specials, ese ska bien llevado que nada tiene que ver con repetir la palabra "ska" a cada rato.
fabulosos calavera (1997) es la consagración -para algunos- y uno de los mejores discos latinoamericanos de siempre, y si hubiera que ponerle un pero es por no haber tenido una continuidad. desde el inicio con ‘el muerto’, pasando por esa confrontación de ritmos llamada ‘el carnicero de giles / sueño’ ó la cercanía de calaveras y diablitos y hoy lloré canción, fabulosos calavera era un disco perfecto que nos dejó pidiendo repetición y con sentimientos encontrados frente a la muerte, tal como las ilustraciones que acompañaban al disco -hay una que parece hacer referencia a un accidente aéreo que hubo en nueva york en 1996- eran como una forma de representar el horror con arte. la marcha del golazo solitario (1999) fue un final que escuchamos sin saberlo, que tenía un poco de uno y de lo otro -en el single la vida había algo de tango-, el disco triste que escuchamos cuando estamos alegres y el disco alegre que escuchamos cuando estamos tristes.
el doble en directo hola y chau (2001) era más que una despedida, una demostración del poder de los fabulosos cadillacs sobre el escenario y su compenetración con el público, de hecho es un muy buen disco en vivo en donde algunas versiones tienen más fuerza que en sus respectivas versiones originales.
retornando al presente, tal vez este primero de julio -fecha marcada en la página oficial de la banda- sea algo más que un pretexto para volver a tener alguna esperanza de que graben algo nuevo ó veelos en vivo; sino saber que los fabulosos cadillacs, como el modelo de auto del que toman nombre, se conviertan en un clásico de siempre para quienes aún no los conocen ó los conozcan de la manera absolutamente superficial gracias a la taradez de los programadores de las fm.
video: los fabulosos cadillacs - el muerto (1997)
video: los fabulosos cadilacs - la vida (1999)










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